La Canción de Navidad del I-H
Era la época navideña en el I-H, el aire navideño inundaba todas las instalaciones del instituto llenándolo de alegría y ambiente de fiesta. Las clases habían sido suspendidas por el Director, para dar paso a la celebración de las típicas posadas y para el arreglo del I-H para recibir la navidad. Todo parecía ir normal en el I-H…pero cuando decimos eso aquí es porque normalmente pasa algo muy especial.
Se estaba preparando todo para la navidad, y todos los miembros del I-H querían que fuera muy especial. Así se habían celebrado posadas, habían roto piñatas, habían decorado el I-H con serpentinas y adornos de fiesta. Fye-san, el director, había decidido que el árbol de navidad fuera decorado la mañana del 24 de diciembre, para que todos participaran. Y en realidad quisieran o no quisieran tenían todos que hacerlo, ya que a Fye se le había ocurrido aparecer con magia un gran árbol de 3 metros de altura, y lo puso en el centro del I-H.
-Muy bien un gran árbol para recibir la navidad! –dijo Fye a Kazami-san quien le había dicho cual tipo de pino era el más indicado para adornarlo.
-Si, Fye-san, es un hermoso pino. ¡Que linda será nuestra celebración!
-Lo será Kazami-san lo será.
A Fye-san le daba mucho gusto poder celebrar la navidad con todos sus profesores y con sus alumnos. Era la fecha del año que más le gustaba y le agradaba mucho poder compartir ese ambiente con ellos. A Kazami-san también le parecía un sueño, poder estar compartiendo con sus compañeros estas fechas, y se imaginaba como sería la cena de navidad. Estaban los dos pensando en estas cosas, cuando una voz a las espaldas de Fye los sorprendió
-¡Que arbolote!, solo a ti se te ocurre hermano- dijo Yuui-san, el hermano gemelo de Fye y profesor, que venía acompañado de Miranda-san
-Quieres matarme de un susto verdad Yuui-le reprocho Fye
-no, como cresssss...es que con la nieve que pusiste en todo el I-H, pues no se oyen los pasos-contesto Yuui con una risita
-mmmm eso no es cierto bueno tal vez un poquito. Pero eso no quita tus negras intenciones!!! Pero mira mi magnifico árbol, Kazami san me ayudo a escogerlo!!
-Sí, yo ayude un poco, será una linda navidad
-Precisamente es de lo que estábamos hablando hace un momento verdad Miranda-san?
-sipi, estábamos comentando que ya están los preparativos para la cena y para adornar la cafetería, pero ese árbol, es muy grande!!
Miranda-san vio el árbol de arriba abajo y se volteo a ver a Fye-san cuando este estaba contestándole
-No es muy grande es del tamaño justo!!! Es estupendo y es esplendido!!- le explico Fye
-Si se ve-continuo Miranda-san- pero es que apareciste un árbol tan grande y no te fijaste que los adornos ya se han acabado y los pocos que quedan no alcanzaran para terminar de adornarlo!!
Era cierto se le habían olvidado los adornos, la parte que más le gustaba de las fiestas.
-Buaa!!! Si tienes razón Miranda-san- dijo mientras iba a esconderse detrás de Kazami-san
-Ayy, Fye como se te pudo olvidar el árbol va a estar muy deslucido-siguió Yuui
-sin esferas sin listones sin moños, se va a ver muy raro-continuo Miranda
-Y sin luces no va a resaltar
-y sin una estrella en la punta..
- FYE COMO SE TE PUDO OLVIDAR!!!-dijeron Miranda y Yuui al unisonó
-Buua!!! Ya no me regañen pues se me paso-dijo Fye casi llorando- ustedes dos siempre forman un buen equipo para regañarme buua!!
-ya no llore Fye-san, todo se pude arreglar- dijo Kazami- ahorita ya es de noche pero mañana temprano se pueden comprar adornos para el árbol y conseguir una estrella para ponerla!!
-Tienes razón Kazami-san!!! Mañana se compraran los adornos!! Y Miranda-san será la encargada de comprarlos, junto con Kazami y Temari-san. Por cierto donde esta Temari-san??
-esta con los niños terminando de adornar la Cafetería hermano.
-Entonces así quedamos!!!, vamos ahora a dormir!! Mañana 24 de diciembre tenemos mucho trabajo, pero todo será para que la noche sea muy especial…-termino de decir Fye, todos estuvieron de acuerdo y se fueron a sus dormitorios.
Como se podía ver a todos les gustaba la Navidad, la época navideña y la fiesta!, los niños adornando, y los profesores organizando todo. Pero hay en el I-H una personalidad no festiva, alguien a quien no le gusta mucho la celebración y que ve estas épocas como un desperdicio del tiempo. Y desde su dormitorio podía ver como los preparativos estaban terminando.
-Bah!, ese tonto de Fye y sus celebraciones. Todas las fiestas son demasiado aburridas y simplemente se desperdicia tiempo y dinero en ellas!, mejor deberíamos estar en clases, educando a los niños, pero en lugar de eso adornando y festejando y derrochando cuantas cosas vemos!!!, que dijo el Mago “es una forma de unirse y celebrar Kuropon, deberías unirte a la Fiesta”, patrañas.
Kurogane-san no es muy afecto a las fiestas, a él le gusta la disciplina y la entrega y el trabajo duro. Es lo que vale la pena para él. El no ha participado en la decoración ni en nada que tenga que ver con la navidad, a decir verdad solo quiere que esto acabe y pronto. Se alejo de la ventana donde estaba observando y se propuso a dormir.
-Navidad, otro pretexto más para holgazanear – dijo mientras se quedaba profundamente dormido.
A la mañana siguiente Kurogane se despertó temprano con los gritos de los niños que estaban jugando a guerra de bolas de nieve. Oía las risas y los gritos, cosa que le causo un poco de desesperación. Se acerco a la ventana y vio a Mana, Yoh, Yugi, Yami, Usagi, Kobato y Lucy arrojándose bolas de nieve casi debajo de la ventana de su dormitorio
-VAYANSE A JUGAR A OTRA PARTE ¡! TODAVÍA ES TEMPRANO Y NO DEJAN DORMIR!!
-Perdón Kurogane-san pero es que mañana es Navidad!! Y estamos muy contentos- le contesto Mana
-Ah sí? PUES NO ME GUSTAN SUS GRITOS ASÍ QUE MARCHENSE!!!!
Los niños corrieron al escuchar el grito fuerte que le lanzo Kurogane. Este cerró su ventana y se dispuso a arreglarse. Se baño y se vistió. Arreglo su dormitorio y una vez listo se dispuso a ir a su oficina. Kurogane-san es el subdirector del I-H y tiene su oficina junto a la del director, Llegó a ella y se instalo. Se puso a revisar los exámenes médicos de los niños y a ver sus asuntos pendientes. De repente la puerta de su oficina se abrió y Fye entro con un gorro de Santa Claus.
-Kuropon, te dije que hoy era día libre no tienes que trabajar
-Ya te he dicho que toques la puerta para entrar aquí
-lo sé, lo sé. Pero es navidad, bueno noche buena, y vine a que me dieras tu opinión sobre mi disfraz de Santa
-te vas a disfrazar de payaso, para qué? tu no lo necesitas.
- Bu, que malo eres Kurorin, oh mira ahí viene Miranda-san,
Por el pasillo venía Miranda-san con un bote medio raro y, muy apurada les dijo:
-Bueno ya todos donaron para ir a comprar los adornos, solo faltan ustedes para ir a comprarlos. Kurogane-san con cuanto cooperará?
Kurogane se acerco y la miró ferozmente
-No voy a cooperar para los adornos de algo tan desagradable, solo lo hacen para estar de flojos y para tener una oportunidad de faltar a sus deberes entendido?
-Oki, mensaje captado a Kurogane-san no le gusta la Navidad, me retiro!!
Y rápido se fue en busca de Kazami y Temari. Fye, volteo a ver a Kurogane y le dijo con voz amable.
-se que no te gusta la navidad, pero al menos deberías cooperar o no estar tan molesto Kurosan
Al oír estas palabras Kurogane-san estalló contra Fye:
-Que no esté molesto, si que va, a toda la gente de este instituto le da por decir cosas raras cuando se acerca navidad. Es una forma de ser perezosos. Los niños se la pasan comiendo dulces y no le ponen atención a su educación. Estos días deberíamos de aprovecharlos en mejorar sus calificaciones, pero en vez de eso todos los profesores se la pasan, que adornando que divirtiéndose que esto que el otro, tonterías!!! No hay nada de aprovechable en esta época. Y encima de eso, tú que eres el director eres el que más festeja y permites estas cosas y te pones un sombrerito ridículo. Deberías de aprender a disciplinarte y a no estar perdiendo el tiempo en cosas sin importancia!!!. Y ahora sal de mi oficina que tengo que ponerme a trabajar, lo que tú deberías de hacer también.
Fye dio media vuelta y salió de la oficina. Todavía no podía creer lo que sus oídos habían escuchado y se sentía muy abrumado por las palabras que Kurogane le había dirigido. Este en cambio aún exaltado se había servido una copa de su Whiskey especial y se la había tomado. Esperaba que lo dicho hiciera una profunda huella en Fye.
El resto de la Tarde Kurogane la pasó en su oficina sin que nadie lo molestara, así simplemente había pasado oyendo música y terminando sus revisiones. Salió de su Oficina y vio que Fye ya no estaba, salió rumbo a la cafetería a tomar algo, ahí vio como todos los niños terminaban junto con Kazami, Miranda y L de adornar el árbol. Pasó de largo y rápido para que nadie lo viera y entró a la cafetería.
Lucia hermosamente adornada con esferas luces listones y muérdago. Vio a Yuui-san acomodando las sillas y la mesa, así como a Temari-san ayudándolo.
-Increíble Temari, que a ti te gusten también estas cosas
-No es increíble, o que pensabas que yo no me divierto? claro que sí y más cuando puedes recibir regalos y comer platillos muy ricos en esta temporada.
Kurogane pensó que tal vez la comida era lo único bueno de esta época. Se acerco a la barra y pidió a Valquiria le sirviera de comer.
-Claro, Kurogane-sensei, en seguida
-ponlo para llevar por favor
-como usted diga
-Pero como no vas a comer con nosotros? Hic, si te estamos guardando una botellita de tequila
Esa era la voz de Aiacos que junto con Minos se había bebido toda la cerveza que habían encontrado y estaban en un estado de ebriedad
-Si Kuro….. Kuro….. Kuro..Como te llames tienes que estar alegre estos días, tomate tu copita de tequila, Aiacos sírvesela
-se la sirvo
-a mi no a él
-por eso a el
-Genial, estos ya están tomados…. Como dije solo sirven para estar de irresponsables estas fechas. Y agarrando su comida se dirigió a su dormitorio.
Kurogane pensaba que las fechas navideñas se iban a acabar pronto y lo mejor era que cerrara puerta y ventanas a piedra y lodo para no enterarse de la celebración. Prendió su televisor y tomo su comida, se dispuso a ver su anime favorito. Se pasaron las horas y así se termino el día.
Se dispuso a dormir, fue al baño y vio que todo el I-H estaba vació, se imagino que todos deberían estar en la cafetería. Se aseo y fue a su dormitorio, se metió en su cama y quiso empezar a dormirse.
Eran las 11 de la noche y el silencio en el edificio de los dormitorios era sepulcral. Todo era obscuro y solo resaltaba la tenue luz de la luna que entraba por las ventanas. De repente aquella calma se vio frustrada con un sonido particular, era como si se arrastraran cadenas. Kurogane, se despertó rápidamente y fue a asomarse al pasillo.
-No hay nada……. Ya te descubrí Fye, pero creí que era navidad no halloween. Así que no trates de espantarme que no lo logras.
Cerró la puerta muy fuerte y volvió a su cama. Pero otra vez el ruido apareció de nuevo y parecía que se dirigía a la puerta de Kurogane. Era un ruido muy tétrico y muy sonoro, pero Kurogane no creía en fantasmas ni espíritus, así que tomó su espada y se volvió a la puerta. Cuando el ruido llegó a la puerta, el abrió la puerta de golpe y asesto un golpe seco a…. el Aire
-Fye a mí no me espantas, mejor vete a tu fiestecita y déjame dormir!!
-el que debería ir a la Fiesta eres tú
Kurogane giro en secó y ante su mirada atónita descubrió la figura de una mujer a la cual él conocía. Cabello largo, extremidades largas, rasgos finos, piel muy blanca y una mirada espectral.
-Te sorprende verme eh? No esperabas que apareciera así de repente
Kurogane cerró los ojos y con un rápido movimiento de su espada partió en dos la figura de la mujer
-Fye esto ya es demasiado, primero los ruidos y después me traes la figura de la bruja de las Dimensiones, ya déjame en paz
Pero Yuuko en vez de desaparecer volvió a unirse y su figura tomo asiento en la cama de Kurogane.
-Sigues siendo el mismo impertinente de siempre. Por eso tuve que venir.
-esto es el colmo, es un, un…… sueño sí, me dormiré y tu desparecerás
Se metió rápido en su cama y cerró los ojos, pasaron 5 minutos y los volvió a abrir. Vio que Yuuko ya no estaba.
-Por fin….
Pero cuando termino de decir esto salto sobre él Yuuko espantándolo!!!
-AAAAHHHHH
-jejeje, viste que no soy un sueño, bueno a decir verdad ni siquiera te dormiste así que no puedes saberlo con certeza, pero de que soy una aparición si lo soy!!
-Eres un fantasma o algo así no? Bueno quiero que te vayas inmediatamente y me dejes dormir.
-Oh, eso no se puede Kuro-sama, tú lo sabes no vine aquí solo para molestarte
-Claro que si, seguramente te convoco el maguito, así que solo déjame en paz
-no tienes remedio, pero Fye no me convoco, quien lo hizo fuiste tú. Tú y tu simpática forma antisocial que tienes. Mira no lo hare largo, creo conoces lo que sigue:
Arrojo a Kurogane sobre la cama y se acerco.
-Te van a visitar tres espíritus esta noche y de ellos una lección has de aprender, tal vez si lo haces puedas cambiar la forma de tu futuro y la forma en que muchos destinos terminaran. Recuerda que nada es casualidad y si estoy aquí es para advertirte que tus decisiones van afectar la vida de seres que sienten aprecio por ti y que tu vida puede llegar a ser una existencia innecesaria. Por eso aquellos tres te visitaran esta noche.
-es como el cuento de Scrooge no? Y se supone debo de cambiar al final, son patrañas
Yuuko se exalto y con mucha severidad le dijo
-Kurogane estás seguro de lo que dices? Estas desafiando poderes grandes así que trata de no jugar con ellos, porque hasta la misma muerte puede estar contigo esta noche!!
Kurogane le entro un miedo raro que nunca había sentido, le dio temor y solo atino a decir
-si está bien
-Tus visitas llegaran a partir a las 12 de la noche, espero y esto te ayude!!!
Y al terminar esta frase la imagen de Yuuko se convirtió en miles de mariposas que giraban alrededor del dormitorio. Kurogane se metió debajo de las cobijas y espero a que se fueran. Cuando no oyó mas el aleteó se quito las cobijas de encima y vio que todo estaba en calma y en paz como antes.
-patrañas, y más patrañas. Solo fue un mal sueño. Mañana le diré a Valquiria que no le ponga tanto condimento a sus comidas, ocasionan pesadillas.
Volteo a ver su reloj y vio que eran las 11:15. Se acomodo en su cama y volvió a dormir. Pasó el tiempo y dormía calmada y tranquilamente, cuando una luz intensa invadió su dormitorio, era cálida y suave pero lo suficientemente potente para despertarlo.
-Ahora que Rayos sucede!!! Seguramente son fuegos artificiales o magia del mago,
Volteo a ver su reloj, las doce de la noche en punto eran. Sitió un escalofrió pero se tapó con las cobijas. Pero la luz parecía que se acercaba más y más, parecía que estaba mirándolo y recorría el rededor de la cama. Kurogane, se quedó petrificado esperando, a ver quién era. Tenía preparado un golpe para darle a quien se acercara. La luz se paro junto a la cabeza de Kurogane, levanto las cobijas y él reacciono tirando el golpe, pero cuál sería su reacción al encontrarse a…
-¿L-san? Que estás haciendo aquí??? No deberías estar en la fiesta, mejor vete rápido si no quieres recibir un gran golpe
-Kurogane-san, no deberías de ser agresivo con un espíritu, que acaso no te dijo Yuuko-san que vendría a verte?
-eres otro sueño, genial no, no, no me pude estar pasando esto a mí
-pues si te está pasando, yo soy el espíritu de las navidades del pasado, como en el cuento de Scrooge!!
-no es cierto, eres L, el profesor de Música
-No, soy un espíritu, y vengo a mostrarte algo
Sin decir nada más agarró a Kurogane-san de la mano y se lo llevó hacia la ventana
-Estás loco, si saltamos nos vamos a matar!!!
Pero L-san ni lo escucho, así que lo obligo saltar de la ventana!!!. Kurogane sintió como caía al vacio, pero también como si muchas imágenes pasaran por su mente, como si el tiempo se estuviera deteniendo y empezando a dar vuelta atrás. No le dio tiempo ni de gritar, solo sintió como aterrizó suavemente sobre la hierba suave de un campo.
-uh? Qué? Dónde estamos? Esto no es el I-H?
Se levanto y reconoció inmediatamente donde estaba, el campo y esa casa que estaba enfrente. L-san miraba con curiosidad a su alrededor y se veía muy animado de estar en ese lugar.
-este lugar es muy tranquilo, muy pacifico, supongo que es un lugar de tu pasado!!! Veamos que hay aquí?
-si si es un lugar de mi pasado, pero esto no es cosa que te incumba a ti así que llévame de vuelta a mi dormitorio!!!
-Por qué? A mí me incube es una navidad del pasado y como soy un espíritu, pues es obvio que tengo que ver qué pasa.
Así que L corrió hacia la ventana iluminada mientras Kurogane iba detrás de él. Llegaron los dos a la ventana y se asomaron. Dentro, una familia estaba degustando su cena de navidad con gran gusto. Y había un niño que estaba muy feliz con una espada, era el regalo que le habían dado en esa cena.
-Muy bien ya que hemos degustado la cena, procedamos a ir a dormir- pronuncio el padre de aquel niño, levantándose de la mesa, a lo cual todos los que estaban en la mesa lo imitaron. La habitación quedó vacía y oscura.
-Tu padre era muy estricto
-No, simplemente no le daba importancia a cosas innecesarias
-seguramente, aquel niño no pensaba lo mismo verdad?
-en aquel tiempo no era necesario saber ciertas cosas
-sí, porque ese niño quería estar en un ambiente de alegría y festejo como lo había visto en otras casas.
Kurogane guardo silencio. No respondió a aquella interrogante, ya que no quería admitir que era cierto. Se volvió a asomar a la ventana y vio como aquel niño entraba a la habitación y se ponía a jugar con su espada. Se sentía contento y estaba feliz, pero la voz de su padre resonó, preguntando dónde estaba. El niño salió de la habitación, seguido por la mirada fría de Kurogane.
-Solo quería jugar con su espada, pero necesitaba aprender que la disciplina ardua hace conseguir todo lo que quieres.
-Lo que quieres, pero de verdad se sabe que es, lo que uno quiere?, tal vez nunca se pueda responder a esa pregunta-pero que te parece si vamos a ver qué es lo que deseabas.
Así con un movimiento de su mano, L llevó a Kurogane a otro punto de su pasado. Estaba en un dojo de entrenamiento y se había terminado el entrenamiento, y se disponían los alumnos a disfrutar de la festividad
-Vaya se ven tan serios entrenando y ahora quieren celebrar… verdad Kurogane-san??
Pero Kurogane estaba entretenido viendo a sus antiguos compañeros y como ponían de acuerdo a para celebrar. Ponían adornos y algunos platillos. Y a él le gustaba verlo, era como recordar viendo las imágenes en una televisión. Sin embargo justo cuando iban a empezar entro el Sensei muy enojado.
-Como se atreven a estar celebrando fiestas que no son tradicionales? Deberían de meditando sobre la lección de hoy y reforzando sus habilidades mentales y Físicas.
Una voz se levanto, de donde los alumnos estaban.
-Disculpe Sensei, pero es que los demás lo celebran y pensábamos pasar un tiempo juntos
-Kurogane tu diciendo estas cosas? No me esperaba que el mejor alumno que he tenido, le importaran las cosas tan vanas e insignificantes, es acaso que ya no quieres convertirte en el mejor guerrero?
- no sensei, pero…
-Pero es que nada. Si quieren convertirse en los mejores, tienen que entregarse en cuerpo y alma a su entrenamiento. Dejen las cosas vagas y perezosas. Ahora Márchense.
-Si Sensei
L-san vio como a Kurogane de dio un poco de rabia el oír aquel regaño de su Sensei. Simplemente dio media vuelta y se dirigió a él directamente.
-es eso lo que querías mostrarme, bien ya lo he visto. Así que simplemente vámonos.
-Yo sabía que todo el mundo celebraba la navidad, no pensé que a ustedes se los prohibieran.
-no nos lo prohíben, simplemente nos dan lecciones que debemos de aprender duramente y celebrar queda de lado.
-Creo que entiendo eso, la celebración hace que nos distraigamos del camino que debemos de seguir y hace que no nos ocupemos de lo que para nosotros es importante. Ya ves tú conseguiste lo que querías o no?
Kurogane, pensó que se había convertido en un excelente guerrero y que estaba totalmente satisfecho consigo mismo. Pero cuando conoció a Fye y se involucro en el I-H, dejo de sentirse presionado y se había relajado totalmente. Le gustaba estar en el instituto, le gustaba ser maestro, y pensó ¿Por qué no simplemente se permitía divertirse?
-Simplemente llévame a mi dormitorio quieres??? El pasado hecho esta y no puedo hacer nada para cambiarlo
-Yo quería ver más, hay muchos episodios los cuales deberías de apreciar
-No!! Quiero ir a mi dormitorio AHORA!!
-ESTA BIEN
L, simplemente hizo como que borraba el piso, y Kurogane fue succionado por un torbellino negro, que giraba velozmente. Había figuras en ese torbellino, y trato de reconocerlas, veía arboles y esferas, luces juguetes, nieve, renos, golosinas… todo esto le causo una terrible nostalgia, aunque no sabía porque sucedía. El remolino lo envolvió su mente se puso en blanco y se dejo llevar por aquel sentimiento que lo embriagaba totalmente.
Cayó en su cama, todavía estaba acongojado por las imágenes. Sintió su cama y trató de moverse. Después de recuperara el aliento, se puso en pie y se dirigió a revisar su habitación. Nada, no encontró lo que estaba buscando. No estaba L-san ni nadie. Los dormitorios seguían en silencio y la paz los envolvió suavemente. No había señales de una entrada forzada. Todo esto lo llevó a su conclusión de que había sido un sueño.
-Sueños. Mi subconsciente me quiere decir algo, o simplemente cené demasiado. Se debe ser extremadamente cauteloso en estas cosas, a lo mejor alguien me quiere jugar una mala broma o simplemente me he quedado con ganas de una pieza de pavo y de un buen vaso de vino. No, no he de ceder ¿Por qué lo haría?, hay que aprender que estar en ciertos cargos es merecedor de una gran responsabilidad, los sentimientos a veces hacen que se olviden tus deberes y las fiestas son simplemente una evasión de esas responsabilidades, porque es necesario festejar…porque…porque…¿Qué es ese olor?
Atravesó la recamara y paso a un costado de su reloj que marcaba las 12:15pm, llegó a la puerta y al abrirla se encontró con todo el pasillo iluminado por velas flotantes. Miro hacia ambos lados del pasillo, y se fijo que el pasillo había cambiado. Se veían adornos de navidad colgados, y ya no estaban las puertas de los demás dormitorios. En cambio se veían luces navideñas, juguetes y todo lo relacionado a la celebración. Avanzó por el pasillo hasta llegar a una gran estancia que estaba adornada muy decorosamente para celebrar la navidad. Entró y vio que el olor a galletas recién horneadas era lo que lo había sacado de su dormitorio. Éstas estaban junto a un gran abanico que él identificaba perfectamente.
-Vaya Temari, sí que te has esforzado en esta broma hasta el punto de hacerme dudar.
-¿Esforzarme? Es una buena teoría, sin embargo nada de eso he hecho
-No, que va, si hasta magia has usado para gastármela.
-que yo recuerde no manejo el tipo de magia que se usaría para convocar espíritus o que las velas floten
Temari, se encontraba sentada en un gran sillón que estaba en un rincón de la estancia. Se veía muy fina y elegante, y con una expresión seria, pero con una sonrisa de esas que se usan cuando sabes que es lo que está pasando y tienes la situación controlada en tus manos. Ella se levantó, y se dirigió a donde estaba su gran abanico.
-Kurogane, no te parece bonito el decorado
-mmmm, que traes entre manos Temari, ya para una broma esto es demasiado. Solo quiero descansar eso es todo, mañana hay cosas que hacer y…
-Y responsabilidades que acatar ¿no? Una persona, Kurogane, puede disfrutar de la abundancia y de las cosas que da la vida y también de las sensaciones que da el estar disfrutando estas. Y no por eso evades responsabilidades.
-Oh, no. No me digas que estoy soñando otra vez
-Pues no estás soñando, aunque te repitas a ti mismo que sí
-mmmm
-Sí, creo que ya entendiste, yo soy el espíritu de la navidad del presente. Y aunque debo decir que es reiterativo, tengo que mostrarte la navidad del presente. Va a ser un viaje turbulento así que espero que te guste volar
Agarró su abanico y lo agito. De un momento a otro se encontraban los dos encima del abanico, surcando los cielos, ayudados por el viento. Kurogane, ya no estaba tan seguro de que esto fuera un sueño, pero se mantuvo firme en lo que creía todavía. Volando en el obscuro y frió cielo nocturno, siguieron de largo hasta llegar a un horizonte claro y descendieron. Estaban bajando a la ciudad y lograron divisar a las personas corriendo de un lado para otro para alcanzar los mejores puestos en las panaderías. Precisamente en una de ellas descendieron y comenzaron a observar. Era la mañana de aquel 24 de diciembre.
-No todos tienen la suerte de tener a alguien como nuestra Valky-san que sabe hornear pan y por eso toda la gente está formada para llevar el pan temprano, antes de que se acabe.
-Supongo que si se hacen las cosas con tiempo pues obviamente obtienen lo que quieren.
-Planear una fiesta no es muy lógico Kurogane, las cosas simplemente se dejan fluir
Kurogane calló por un momento y dirigió su mirada a las tiendas de comida que estaban abarrotadas. Se acerco a una de ellas y vio como los pavos eran vendidos, la carne y los demás complementos, también eran bien pagados para la celebración nocturna. Temari lo llevó a caminar entre las tiendas, vio que toda la gente estaba feliz comprando y a otros muy apresurados porque los despachaban muy rápido. Kurogane sonrió ya que veía que no era al único al que le disgustaban estas cosas, Temari intuyo lo que estaba pensando y le dio un zape que le dolió.
-ouch, porque?
-Porque las personas no están disgustadas por comprar o porque sea navidad, sino porque el tiempo apremia y a este paso no se podrán reunir con sus familias para cenar. Y la cena no estará lista. Ah mira quienes van ahí.
Volteó con algo de apatía, y se encontró con las imágenes de Kazami, Miranda y Temari, que se dirigían a comprar los adornos del árbol. Kurogane las siguió hasta una tienda de adornos muy grande. Entraron y vio como Miranda y Kazami se iban como hipnotizadas a ver todos los adornos. Mientras tanto Temari, revisaba la lista de cosas que Fye les encargo comprar.
-Oye, porque estas tu allá y aquí a la vez-pregunto Kurogane a la Temari que estaba con él.
-No pones atención verdad?, ya te dije que yo soy el espíritu de la navidad del presente. La que está ahí es la profesora de I-H. Pero mira pon atención.
Temari, estaba revisando la lista y miro a su alrededor. Se acerco a Miranda que estaba viendo las estrellas para la punta del árbol.
-Bueno, empecemos a escoger antes de que nos gané el tiempo, ¿Ya contaste todo el dinero?
-Si
-bien entonces, apurémonos Fye fue muy especifico y debemos de conseguir lo que nos dijo si no se va a molestar
Kazami se acerco. Venía con un carrito de supermercado y con algunas cajas de esferas
-Miren estas esferas creo que están muy lindas
-Si están bonitas, pero faltan colores aquí dice que deben de ser doradas rojas, plateadas,… y la estrella de qué color será?
-pues me imagino que dorada no?
- Fye no dijo de qué color sería, tú qué piensas Miranda?
-que deberá de ser muy brillante eso es lo que dijo Fye, pero creo que el dinero no nos alcanzara para comprarla.
-Bueno, que se le va a hacer apurémonos para que nos vayamos rápido de aquí.
Las profesoras se pusieron a terminar de comprar los adornos y entre ellos iba una estrella no muy brillante y pequeña. Kurogane miraba con curiosidad y sintió que le empezaban a gustar los adornos navideños. Salió de la tienda y se encontró con Temari, el espíritu, quien le dijo que se acercara.
-Te entretuviste mucho, vámonos tenemos que pasar a otro lugar.
Movió de nueva cuenta su abanico y volvieron a volar. Esta vez el viento los llevó al patio del I-H donde los niños se estaban encargando de poner los adornos en el árbol. Los estaban poniendo como ellos querían, no seguían un orden especificado.
-Lucy, dame una esfera azul- dijo Mana quien junto con Yoh estaban colocando las esferas
-espera déjame las encuentro, oh no, ya me enrede- contesto Lucy quien estaba colocando las luces y se había enredado con ellas Usagi y Kobato la estaban ayudando. Mientras que Yugi y Yami se estaban riendo y colocando los moños.
-Alguien debería de estarlos dirigiendo, estos niños son capaces de causar desastres mayores a los de una bomba atómica
-Vamos Kurogane, no pueden ser tan malos
-claro que sí, se pueden matar entre sí. Además que no están adornando el árbol en un orden especifico. Mana, las esferas azules tienen que ir con las esferas plateadas no con las rojas. Yoh, cuidado con esas esferas, son de cristal se pueden romper. Y esos moños, parecen hechos con los pies, Yugi y Yami háganlos bien para que el árbol luzca ordenado. Y Lucy, tu deberías colocar la serie en el árbol, que Usagi la sostenga y que Kobato la desenrede, no las tres al mismo tiempo porque se enredan.
Era tan curioso como Kurogane estaba dirigiendo a los niños que Temari se acerco a decirle
-Sabes que no te pueden escuchar verdad? Es como hablarle al viento.
-Bueno pero hago el intento, tu eres un espíritu y te estoy oyendo, ellos tal vez me escuchen.
-oh claro, como cuando les gritaste en la mañana
-es que no dejaban dormir. Oye un momento ¿porque Fye no está aquí?, a él le gusta adornar las cosas
-no lo sé, se que Miranda y L, son lo que ayudarán a los niños a terminar de adornar el árbol
-eso es raro, no está muy bien que digamos.
-tal vez esto nos muestre la respuesta
Temari, agito su abanico, y se hizo de noche. Se dirigió a la cafetería y le dijo a Kurogane
-Creo que esto tienes que verlo
Se acerco y miro la cafetería completamente adornada e iluminada, con una gran mesa puesta y los manjares mas deliciosos que haya visto en ella. Pavo, ensaladas, panes todo estaba ahí. Y había regalos bastantes regalos. Todos los miembros del I-H, menos él claro estaba, estaban celebrando, bailando y hasta jugando. Pero en un rincón vio al director, sí a Fye, con una copa de vino y un regalo en la mano. Se veía cabizbajo muy serio. Con la mirada con una sombra negra cruzándole. Pero Kazami llegó a despejar sus pensamientos y lo sacó a bailar. Esto lo aprovecho Kurogane para acercarse y ver el regalo que Fye, había dejado en la mesa. Estaba envuelto en un papel rojo y con un moño dorado. La Tarjeta decía De Fye Para: Kurogane. Sintió un escalofrío al tocarlo. Quiso abrirlo pero escucho la voz de Fye diciéndole a Kazami
-No sé si dárselo, después de todo la navidad no le gusta, así que un regalo mucho menos.
Kurogane, se sintió contrariado. Dejo el regalo y quiso salir a tomar aire. Era raro ver a Fye así serio y sin bromas. Pero lo que más le aterraba era el hecho de percibir la sombra de la maldad dentro de esa mirada. Se pregunto que lo había ocasionado y se dirigió con Temari. Llegó con ella y antes de que pudiera decir algo se elevo por los cielos.
-Has visto lo que pasa esta navidad. Y tienes razón, hay personas a los que no les gusta que llegue la navidad. Las enfermeras de los hospitales son un ejemplo, ya que este día puede tocarles cirugía o tratamientos muy feos a niños que antes reían y que jugaban con los regalos que santa Claus les traía. O los enterradores, que en vez de celebrar, simplemente este día pueden ver el dolor de las personas a flor de piel. Pero cualquiera de estas personas no ocasionan que la maldad salga a flote en un corazón. Dime ¿Es acaso que la responsabilidad tiene que ser tan dura, que haga malas a las personas?
-No…pero creo…
-Se deben de responsabilizar las personas para saber obtener paz consigo mismas.
Con esta frase, Temari soltó su abanico con Kurogane encima y este se fue planeando en lo negro de la noche, hasta caer suavemente como una hoja de árbol, en la cama de su pasajero. El abanico se esfumo, y Kurogane en la cama estaba todavía aturdido. Las últimas palabras del espíritu resonaban en su cabeza como si quisieran escapar. Todavía se pregunto si era un sueño, y busco el olor a galletas y los adornos. Pero no había nada. Todo estaba en silencio y en paz como aquella luna que se asomaba en lo alto del cielo. Se volvió a su reloj y este le aseguro que marcaba las 12:30pm.
No sabía que pensar. Su mente ya de por sí le daba vueltas. Estaba muy agitado y pensaba que la única forma de remediar las pesadillas o sueños que acaba de experimentar era pedirle una disculpa a Fye, por lo que le había dicho en la mañana. Tal vez y eso le pondría remedio a las cosas. Pero no estaba del todo seguro. La culpa es mala consejera y la desesperación también. No tenía porque disculparse, pero sabía que lo atormentaría el hecho de a ver visto esa sombra negra. Patrañas, son solo patrañas, eso pensó, después de todo, no creyó que solo con hablar duramente se pueda traer algo malvado.
Divagando entre los recuerdos experimentados en los anteriores momentos y pensando en la pequeña huella que poco a copo le habían dejado, Kurogane pasó los últimos 15 minutos. Su reloj en la obscuridad marcaba las 12:44pm, y estaba cayendo en cuenta que el momento había llegado. No en balde recordaba que el último espíritu vendría a visitarlo faltando 15 minutos para la una de la mañana, esto lo sabía porque cada navidad pasaban, en la televisión, las incontables versiones del cuento de Scrooge. Qué Ironía, ahora el estaba viviendo su propia versión. Tal como pensó al momento de dar las 12:45pm, una figura negra cubierta con capucha de monje, se materializó en los pies de su cama. Kurogane ya no quiso pelear, sabía lo que le esperaba, así que sin más se dirigió al espíritu.
-Eres el espíritu de las navidades futuras ¿no?, el último de los tres. Bueno veamos que tienes que enseñarme.
-En realidad no mucho, pero supongo que hay cosas que pueden ser útiles como esta.
Se quito la capucha y esta dejó ver el rostro vistoso de Minos. Kurogane se sorprendió un poco, pero no tanto como en las anteriores.
-Minos, era de esperarse.
-Soy un espectro y ahora soy un espíritu. Bueno es un castigo de medio tiempo que Hades-sama me puso por no obedecerlo. Pero a lo que vine vayamos a ver las navidades futuras.
Levanto la palma de su mano, y un resplandor verde ilumino toda la estancia, era tan luminoso que Kurogane tuvo que cerrar los ojos para que no lo aturdiera. Al abrirlos se encontró en una tarde invernal, en un cementerio. Las tumbas se veían desoladas y el cielo que cubría aquel paraje totalmente triste y nostálgico, se antojaba de un gris penetrante y melancólico.
-¿Un cementerio?, pensé que mi versión de Scrooge, no iba a terminar así. Creí que iba a ser diferente Minos.
-Cada caso es único
-Se te hubiera ocurrido algo mejor. Ahora me mostraras mi tumba y lo sola que esta. Y que nadie vendrá a visitarme por lo gruñón y disciplinado que fui en mi vida.
-Tienes razón si vamos a ver una tumba.
-Ja, lo sabía. ¿Cuál?
-esa que está ahí.
Se acercaron a una lapida, bien cuidada y gris como las otras, sin embargo una chica sostenía una rosa roja enfrente de ella. Kurogane alcanzó a distinguir quién era, y volteó a decirle a Minos.
-Ja, te falló. Hay alguien quien vino a visitarme y hasta una flor me trajo. Mira es Miranda, así que mi cuento no termina tan mal como el de Scrooge.
-Si tienes razón es ella. Y si es cierto trae una flor. También me parece que hay algo nostálgico en su rostro.
-Bueno, pero alguien me extraña eso es lo importante y demuestra que los espíritus no tenían nada que venir a despertarme y mortificarme.
Miranda tomo la flor que traía entre sus manos y la puso encima de la lapida, le dedico un sonrisa triste y se alejo por el camino.
-Deberías leer el nombre de la lapida.
-Sí, quiero ver si mi nombre fue escrito bien.
Kurogane se acercó a ella, pero cuando leyó lo que decía quedó como hielo y un escalofrío le recorrió el cuerpo. No se trataba de su lapida.
-¿¿¿¿QUE??? No puede ser esta lápida es de…Yuui
-Nunca dije que fuera la tuya
-pero? No es posible.
- Tal vez deberíamos de oír la conversación de Miranda y Kazami, para que comprendas.
Se acercaron hacia la salida del panteón. Miranda en compañía de Kazami caminaba lentamente. Las dos iban muy serias y se dirigían hacía un edificio ya en ruinas.
-Te tardaste demasiado para ir a dejar una flor
-No es solo eso, de alguna manera siento que todavía está aquí su presencia.
-Pero te podrían a ver descubierto, y por consiguiente a nosotros.
-Perdón por eso Kazami-san. Me deje llevar por el momento.
-Lo bueno es que ahora estamos a salvo. El emperador no nos descubrirá ahora y podremos seguir con las actividades. Verás algún día todo esto cambiara.
-Si tan solo él siguiera aquí….nada de esto habría pasado.
-Lo sé. Pero su muerte tal vez no pudimos evitarla a tiempo.
Kurogane y Minos las seguían de cerca. Escucharon toda la conversación. Kurogane, no sabía que pensar todo esto era demasiado, al momento de caminar por las calles se había topado con una gran miseria y con una ciudad en ruinas. Pero eso sí el orden y la disciplina se estaban manteniendo a toda costa. Vio a varios centinelas que vigilaban la zona y que estaban hechos por magia. Pasó por una ventana donde estaba un calendario y vio la fecha: 24 de Diciembre. Sentía raro ver que era esa fecha y que ningún adorno y que ninguna persona estuviera de fiesta, sino que todos lo tomara como un día normal común y corriente.
Siguieron a las chicas hasta un edificio en ruinas, en donde estas se detuvieron y entraron sigilosamente. Ellos hicieron lo mismo y casi desfallece Kurogane al descubrir que ese edificio en ruinas, era el mismísimo I-H. Todo estaba poblado por el polvo y por las ruinas. Como si fuera un pueblo fantasma. Vio que Miranda se dirigía con un grupo de niños hacia lo que una vez fue un gimnasio. Kazami se encontró con Temari, y le pareció que la Temari del futuro era mucho más fría y temible que la que él conocía.
-Se tardaron para ir a caminar. ¿Fue otra vez al cementerio, verdad?
-Si la acompañe para que no fuera sola, y no corriera riesgo de que la detuvieran.
-sigue sintiéndose triste… ¿Cómo va la resistencia?
-Todo va bien, Mana está terminando de vigilar que las provisiones sean suficientes, L ha ido a ver si puede encontrar a más que estén en contra del emperador. Kobato, está atendiendo a los heridos, y Por Ultimo Usagi y Valky, están terminando de preparar los alimentos.
-Esperemos que podamos reclutar a más gente. Si podemos hacer una resistencia más fuerte quizá, recuperemos territorio. Y tengamos una fuerza suficiente para poder combatirlo. Será duro al principio, pero lo vale si recuperamos nuestra libertad.
-Sí, la recuperaremos ya verás.
-No seas tan optimista, bueno tu siempre has sido así. Je, ojala las cosas hubieran sido de otra manera. Combatirlo, es como combatir a la misma naturaleza mágica de todos nosotros. Pero es un reto y lograremos salir airosos de esto.
-Ya lo creo.
Minos, se veía más serio de lo normal. Su rostro irradiaba una luz blanquecina que le daba un toque fantasmagórico a su presencia .Dio un suspiro muy hondo y recordó que de cierta manera esto era parte de lo que iba a hacer. Levanto su mano y ahora un resplandor plateado ilumino la escena, para cambiarla totalmente a un palacio majestuoso custodiado por magia. Kurogane se había quedado callado escuchando todo y admirando todo. Como si pareciera comprender que es lo que había pasado. De hecho creía entender que era lo que ocasiono que todo el mundo cambiara tan radicalmente.
Cuando hubieron cambiado de lugar Kurogane, rompió el silencio entre ellos dos.
-debe de ser una persona muy estricta el tal emperador.
-si de hecho vive en este palacio
Guardias con espadas se veían imponentes resguardando un castillo imponente estilo europeo. También se podía palpar la energía mágica que estaba fluyendo por el lugar.
-Tu cara me parece un poco Grave en este momento Minos
-Es parte de mi trabajo, pero yo creo que tienes más interés en el emperador
-en realidad creo saber quién es
-creo que te equivocas de nuevo
-Solo con una ardua disciplina podrían llegar a conseguir todo esto. Y solo conozco a alguien quien pudo hacer esto.
-No te parece increíble que esté pasando esto?, digo es un mundo que se dedica al trabajo y hasta las ruinas del I-H están totalmente dedicadas a eso. La resistencia trabaja muy duro.
-Tal vez, pero creo que tengo que darme cuenta que esto es muy duro. Es como si no demostraran emociones ni nada. Es un mundo triste y vacio. Es más hasta puedo decir que estará lleno mas de maldad. Pero esto no es lo que yo pensaba.
-en realidad creo que si pensabas eso. Pero ya es demasiado tarde para darse cuenta…
Atravesando paredes y salones con los más magníficos diseños y adornos, entraron al palacio. Estaban tan pensativo tomando en cuenta los últimos comentarios que él miso había hecho, y la palabra de maldad que él había empleado, que no vio que los leales sirvientes del emperador que pasan enfrente de él, no eran otros que Yugi, Yami, Lucy y Yoh. Sus alumnos. De aspecto formal, se dirigían al salón del emperador para revisar la agenda que tenían pendiente.
Pero en su mente de Kurogane seguía manifestándose la palabra maldad. Lo que el espíritu de la navidad del presente le había mostrado, cada vez giraba vertiginosamente en su cabeza, pero no hallaba la respuesta que estaba buscando. Mientras más recorría los pasillos fielmente decorados con un estilo incomparable, y con tonos de negro y azul en todas partes, más se imaginaba que quien lo hubiera diseñado habría traído la decoración perfecta a su vida. Y de repente un pensamiento cruzó por su mente. Era imposible. Pero cada vez se daba más cuenta que lo que jamás hubiera imaginado que pasaría, sucedió acabando con la frágil pero armoniosa y feliz vida que el mundo había llevado por siglos. Sintió que un golpe le daban en el estomago y miró la cara de Minos, que con una mirada sarcástica, y casi inescrutable le decía que estaba en lo correcto al pensar que lo que había ocasionado toda esta locura era que un corazón bondadoso y bueno, había sido corrompido por la maldad y la dureza desencadenada por una palabras…
Minos y Kurogane siguieron a los sirvientes del emperador hasta la sala del trono. Se abrieron las puertas y Kurogane, con la mirada fría simplemente confirmo lo que sus pensamientos le habían intuido. Ahí sentado en el trono, con un traje de príncipe y con la mirada más sombría que jamás se hubiera podido imaginar, con el porte de un rey y con el aura mágica más siniestra que hubiera sentido hasta aquel momento, estaba el emperador. Estaba Fye.
Con todo este conjunto casi ni lo reconoce. Estaba totalmente cambiado a como él estaba acostumbrado a verlo. Los sirvientes se inclinaron hacia su amó. Y se dispusieron a escuchar sus palabras.
-Perfecto. A la hora que se les ha indicado llegar lo hicieron.
-Como usted lo ordena siempre-respondieron al unisonó los cuatro
-Su tarea es exterminar a la resistencia
-y la vamos cumpliendo al pie de la letra señor
-No faltaba menos Yami, ¿Cuántos quedan?
-grupos dispersos de menos de 100,señor
- Nada mal Lucy, ¿han capturado a la célula original?
-Sabemos su ubicación exacta señor por fuentes veraces, señor
-Perfecto, quiero que me traigan a la líder y exterminen a todos sus miembros. A ella le enseñare como se anula la existencia de una persona, con un buen ejemplo. Lo vivirá en carne propia WAHAHAHAHAHA. Quiero Yoh, que como mi mano derecha te encargues de que esto se lleve a cabo con mucha eficiencia y perfección.
-Así será señor.
-Pueden retirarse.
-Como ordene.
Los cuatro sirvientes salieron, dejando a Fye solo. Minos estaba con una expresión de muerte en su rostro y estaba preparado para lo que vendría después. Kurogane se acerco a Fye, que se había ido a recargar en una ventana desde la cual podía ver todo su mundo. Kurogane se preguntaba porque había cambiado así, porque había dejado que su alma navegara en las profundidades de los abismos más oscuros y malignos. Pero las palabras de este, interrumpieron sus pensamientos.
-Mi mundo, mi mundo. Todo es mío es como yo quiero, y se hace lo que yo quiero. Nada es igual a como era antes. Nada será como lo fue antes. Y solo con gran disciplina y responsabilidad es como conseguí formarlo. Es una gran responsabilidad tener magia, claro que solo un contenedor puede tenerla, y si sabe como manipularla será el que dicte las reglas en este mundo. Aquella navidad lo entendí, y aprendí que era inútil seguir ocultando la maldad que seguía naciendo en mí. La dejé salir, de hecho fue lo mejor. Pude sentir como me llenaba el cuerpo con las sombras que se generaban, fue como volver a nacer. Pero entonces supe que necesitaba más poder, y que mejor si lo conseguía. Estaba al alcance de mi mano solo tenía que liberarlo, tenía que romper el contenedor. Yuui, simplemente libere el poder que había en ti al anularte, un pequeño sacrifico que hiciste por tu hermano, pero ve que bien a servido, el mundo de ahora es lo mejor que pudo pasar. Todo está bajo mi control y todo lo rige la oscuridad, como debió de haber sido siempre. Qué lástima que no puedas estar aquí para verlo, también lo siento por Kurogane a él le hubiera encantado ver que si podía trabajar y empeñarme tan duro como él, en conseguir un sueño. Estaría alegre de verme ser el soberano del mundo y de la obscuridad pero probablemente ya lo hubiera anulado, que bueno que alguien se me adelanto.
-Señor la célula original ha sido encontrada, en las antiguas ruinas del I-H
-Muy bien diles que me esperen, los anulare a todos con mis propias manos.
Y diciendo esto desapareció.
Kurogane se sintió derrotado por una fuerza mayor a él. No podía seguir aquí. Nunca pensó que las palabras dichas hubieran causado esto. Es que era absurdo pensar que por una simple llamada de atención todo lo que conoció iba a desaparecer y a convertirse en una pesadilla para siempre. Trato de ir salir y regresar las ruinas, para detenerlo, pero la voz de Minos lo detuvo.
-Es demasiado tarde
-No, todavía es posible evitarlo
-Lo siento, pero ya todo termino.
-Por unas simples palabras esto pasará, sabía que Fye era sensible, pero no tanto.
-No hay que subestimar ciertos actos
-hay que detenerlo, va a matarlas y a los que estaban con ellas.
continua en la siguiente parte...sigue leyendo y descubre el final de esta historia ^^